domingo, 15 de junio de 2008

TERMINAL

El desfase horario me robó tiempo, tuve que adelantar el reloj y entonces me di cuenta que ya te había perdido una hora...

Esa madrugada eran las 5.15H y las baldosas de la calle estaban húmedas, no sé si tanto como mis ojos una vez sólo entre aquella multitud. Los vuelos nunca se retrasan a gusto de todos, y claro... justo ese lunes 2 de junio la Ley de Murphy tampoco estaba a mi favor, todo ocurrió como lo previsto y despegué de tu ciudad incluso antes de lo programado.

No llevaba exceso de equipaje, pero sí exceso de emociones, de miradas cómplices, de risas compartidas, de conversaciones que hurgaron la llaga hasta hacerme sentir el chico más tonto del planeta.

Nada estaba a mi favor, ese día el mundo no me tuvo en cuenta (ningún otro día lo ha hecho, claro), los paneles del aeropuerto se reían de mí ofreciéndome todas las llegadas habidas y por haber, lo peor de todo era que el panel donde yo buscaba Gran Canaria era el de salidas, el de llegadas lo habrías mirado tú, ansiosa, cuatro días atrás...

Tampoco sé si prefieres que cuando vaya a verte viaje en primera clase, de todos modos he de reconocer que yo soy un chico corriente con una vida corriente y no creo que pueda cambiar el mundo, pero el caso es que aunque estaría bien volar en bussines, prefiero la clase económica, porque total, al final del trayecto estarás tú ahí, esperándome.

Y ahora, cuando ya te has ido y yo he pasado el control de la Guardia Civil, he visto un cartel que dice TERMINAL...
no sé si lo nuestro es terminal, lo único que puedo saber es que te quiero.

3 comentarios:

R. dijo...

Siempre puede haber un tratamiento de sonrisas contra esa enfermedad que evitamos pero se nos agarra por dentro.

OjosMiel. dijo...

1.Yo siempre llevo exceso de emociones.
2.Todos podemos cambiar el mundo. Aunque sea en una mínima parte, merecerá la pena.

Éxta[si]s dijo...

Siempre un poco de amor cura todas las penas, ahora que odio los demas amores, me queda el mio propio. :)

Gracias por el consejo y dar un paseo por la terminal de los besos, allí las despedidas son menos despedidas.
¡Animo con la distancia!