Puede que mi ropa no sea muy distinta de la del resto de los que podemos vestirnos. Juraría que mi perfume lo tienen más de cien personas y el tabaco que fumo seguramente se vende en casi todo el mundo. Quizá mi gusto musical se parece al tuyo, tengo conversaciones banales mientras bebo vino y me río de los desastres mundiales. Subo y bajo en los ascensores del destino, mis zapatillas las hizo un niño negro al que le pagaron un penique por su trabajo y por si fuera poco, las marcas que hay desde mi trabajo hasta mi casa gritan multinacionales. No me salvo de nada, soy un burgués acomodado que vive como tal.
A pesar de ello, mi alma lucha con valentía contra el sistema en el que vive, ella no cae en las tentaciones que cae mi cuerpo y mi mente. Mi corazón es zurdo, bohemio, inconformista, rebelde, entusiasta, soñador, tenaz, mi corazón es valiente y aunque yo pueda parecer uno más, escucho a Moustaki y sueño con la libertad. Aparentemente todos somos iguales, yo diría que somos algo distinto de lo que parecemos.